[Relato de Diego Collado Mazo, participante en el concurso de artÃculos y relatos de montaña]
Se llamaba Mikel, y conocà de su historia por casualidad, subiendo a San Tirso por la cara norte, un soleado domingo de primavera.
Estaba a quinientos metros del puerto, metido en una estrecha senda sombrÃa, flanqueada por arbustos de boj, y caminando sobre piedras grises de aristas pulidas por montaña y montañeros, cuando de pronto apareció de frente, extrañamente para el contexto, un hombre en una moto de las que llaman de moto-cross, y reconozco que mi primer pensamiento acerca de esa persona no fue muy positivo- se va uno hasta lo que cree lo más recóndito y apartado de la civilización para respirar aire puro, y resulta que hasta allà llegan las motos y la contaminación.
- Mal camino para ir con la moto- Le dije con ironÃa.
- Si voy con la moto es por necesidad- contestó parando el motor, con cierto aire resignado, tenÃa cincuenta y tres años, según dijo más tarde, y un cuerpo vigoroso no obstante, fruto de años de actividad deportiva.- Tengo el menisco fastidiado y el otro gemelo operado de un desprendimiento que tuve, cuando me caà de un parapente; pero yo he subido éste mismo camino cientos de veces, ya que soy de VillafrÃa, el pueblo de ahà abajo- dijo con la cabeza- pero ya se me ha jodido el andar por el monte, ahora nada más con la moto.. Se quedó un rato pensativo, como reflexionando si continuar la frase y continuó .. Aunque también tengo otro motivo para subir aquÃ.
Hace un par de años subiendo por éste camino un montañero con su cuadrilla, le dio un infarto, y se murió.
Sus compañeros, muy afectados, buscaron una forma de rendirle un homenaje, y decidieron plantar un árbol significativo de la zona, un tejo, árbol representativo de la vegetación de éste monte, y de mÃtico significado para los antiguos.
Pero el problema es que lo plantaron en una zona, bajo Peña Redonda, que le llamamos, o el Bonete, donde no hay ninguna fuente cerca, y está sometido a los fuertes vientos que atraviesan el puerto. Los cuidados que de año en año le daban, en la misma fecha que ocurrió aquello, no eran suficientes, y a punto estuvo de secarse y morir.
Asà que un dÃa que coincidà con ellos, me contaron la historia y me dijeron ¿Te importa cuidarlo un poco y regarlo de vez en cuando, en lugar de tener que subir nosotros con garrafas desde abajo? Y yo les dije, como está claro, que en absoluto me importaba, asà que desde entonces subo aquà todos los domingos del año a regar si es preciso, y cuidar, ese pequeño tejo protegido por cuatro palos que encontrarás, subiendo al puerto a la derecha, junto a una pequeña foto plastificada del chico, muy estropeada por el tiempo.
Con una idea muy distinta de la inicial, sobre aquel hombre de pelo largo y mirada cansada, me despedà de él y me encaminé, algo frÃo tras la excesiva parada, hasta el puerto donde esperaba encontrar aquel tejo.
Tras contemplar las maravillosas vistas desde aquel lugar, me dirigà en busca del pequeño árbol, que estaba casi camuflado, identificado por cuatro palitos incados en la tierra húmeda, entre la hierba tumbada por la nieve que hasta hacÃa muy poco habÃa cubierto aquellas cimas.
Al acercarme al tejo, de escasa altura, sentà una mezcla de sentimientos de pena y alegrÃa a la vez, al pensar en lo ocurrido y en cómo aquel chico, gracias al cariño de sus amigos y de ese otro que ni siquiera le conocÃa, se habÃa quedado para siempre en aquella cima, transformado en un frágil tejo que luchaba por sobrevivir, entre las devastadoras fuerzas de la naturaleza, al pie del Bonete de San Tirso.


38 usuarios comentaron en " El tejo de San Tirso "
Siguelo en el rss de los comentarios o deja un trackbackEs un relato muy bueno, sencillo pero directo a la médula,Puro EspÃritu de Motaña
Me ha gustado mucho “El Tejo de Santirso”; la verdad es que emociona un poquito y me parece una historia genial para un cortometraje, por ejemplo.
Hola, esto es escribir con pasión por la naturaleza, me ha encantado. Animo y sigue escribiendo Diego Collado.
Hola montañeros, me ha encantado este relato, se nota que lo ha escrito alguien a quien apasiona la naturaleza y es muy tierno y emocionante. Besos.
Muy bueno Diego, me parece un relato precioso
Un abrazo muy fuerte
Me parece muy emotivo que haya personas asÃ, que quizá solo pueda encontrarse uno en la montaña
Un aplauso para la amistad, aquella que perdura aunque la persona no esté.
Me ha encantado!!
Un placer poder leer historias de este tipo, historias de compromiso y valores que es necesario reivindicar y tener en cuenta
Muy emotivo Diego.
Un abrazo y sigue haciéndonos disfrutar con tus palabras.
Precioso por su sencillez. Muy entrañable
Oooooh,qué bonito, realmente muy bueno, genial.
En un relato tan corto se observan lecciones de humanidad y superacion,serÃa deseable que hubiera mas asi, ánimo y a seguir escribiendo.
En pocas palabras resume una bonita historia de amistad, es encantador.
Muy bonito Diego, de nuevo sale a relucir eso de las apariencias engañan y todas las cosas tienen un porqué. No debemos prejuzgar a los demás porque podemos descubir (o perdernos) una historia maravillosa como esta.
He podido ver el árbol en un lado de la montaña, azotado por el viento, pero gritando ¡VIDA!
Qué pasado Diego, cómo escribes
Bonita historia y muy bien plasmada. Es cierto que “ves” el tejo y todo lo que cuenta la narración. Suerte Diego!!
Dan ganas de ir a conocer esa montaña que tiene esa historia tan chula detrás. Este relato demuestra que el amor por la naturaleza puede llevarte por caminos increÃbles.
Muy bien Diego, con pocas palabras se pueden contar cosas muy bonitas.
Mucho animo y sigue escribiendo para que podamos leer todo eso que llevas dentro.
El Tejo es un árbol simbólico de los antiguos,muy vinculada a la vida y la muerte, y ésta historia realmente le hace justicia ¡gora tejo santirsoko!
Viene bien recordar a travès de un relato tan bello que el altruismo y la generosidad siguen estando presentes
Me ha encantado el relato, da gusto leer cosas asà tan sencillas y agradables, me gusta mucho como escribes.
Bonita historia, y bien contada
me he sentido muy identificado con el protagonista, yo tambien perdà a un amigo en una ascensión.ahora vive para siempre en mi corazon, gracias a historias tan bonitas como ésta que se cuenta aquÃ
Me ha gustado mucho el relato, y espero ver mas relatos pronto.
Muy positivo el recuerdo de un amigo… Estas personas que encontramos de forma casual son las que más felices nos hacen en nuestra vida…¡Enhorabuena Diego por tu relato!.
!Precioso relato Diego¡. Has elegido uno de mis árboles preferidos, el TEJO para tan bonita historia de fidelidad.
Para todos los que disfrutamos con la montaña es un gustazo leer estos relatos cortos pero intensos.
Hola,
Desde la organización del concurso queremos recordar a todos los participantes, asà como a los usuarios que están participando en la votación, que, tal y como se estable en las bases, no se tendrán en cuenta “comentarios sin sentido, vacÃos, repetidos, sin relación con el artÃculo y/u ofensivos. Los votos de un mismo usuario en un mismo artÃculo sólo contarán como 1 voto. Se monitorizarán todos los accesos a BdM para evitar el fraude y se pondrán todos los medios para combatirlo.”
Por todo ello, os invitamos a seguir participando, de buena fé, en el concurso y a evitar los comentarios fuera de lugar.
Un saludo
Me ha encantado el relato, ya que con el se muestra que no todas las personas son lo que parecen y se puede ver que hay humanidad cuando las cosas la necesitan.
Adelante Diego y sigue escribiendo relatos como estos.
Me ha encantado. Cada uno tiene su rincocito favorito en “su montaña” que nos recuerda a algo a alguien.
Enhorabuena Diego!!
El relato me ha gustado un monton.
Se lo recomiendo a todo el mundo.
Muchas gracias a todas las personas que han apoyado mi relato, sólo deseo que el ganador lo haga en buena lid.
Nos vemos en las cumbres mas altas bebiendo el viento y mascando la aventura
HacÃa tiempo que no me leÃa algo tan bonito; sencillo y emotivo directo al corazón, besos
Buen relato
Enhorabuena Diego !! Ojalá todos nuestros amigos permanezcan en nuestro corazón, como mÃnimo el tiempo que vivirá ese tejo. Un saludo y sigue asÃ.
Emotiva historia, con la mezcla perfecta de descripción y narración en un espacio tan corto. Además de un fiel reflejo, en mi opinión,del espÃritu de los montañeros.
me ha encantado, para cuando el proximo?
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