El pasado fin de semana, en el parque Doña Casilda de Bilbao, se instaló un circuito de alpinismo que pretendía acercar las montañas a los aficionados de la capital.

No resulta fácil encontrar un rocódromo de hielo
No resulta fácil encontrar un rocódromo de hielo
Un reto, una prueba de habilidad, la posibilidad de emular a los ídolos… en la puerta de casa. Quizás esa era la intención de los organizadores, que montaron un circuito de alpinismo compuesto de 2 paredes, una de roca y otra de hielo, que permitió practicar la escalada en ambas superficies a quienes se acercaron por allí.

Gran afluencia de público, intrigado por la dificultad de las paredes o simplemente por la curiosidad de ver a otros escalando.

Equipados con casco y arnés, más de uno intentó ascender la improvisada pared de hielo bajo las indicaciones de un monitor especializado. Con la ayuda de dos piolets y crampones en las botas, fueron varios los aficionados que lograron el objetivo de alcanzar la mini-cima, aunque fuera después de muchos intentos.

Más éxito tuvo, quizás por el desconocimiento del hielo, la pared de roca. Sobre todo entre los más pequeños que, acompañados por sus padres, se lo pensaban antes de acercarse pero perdían enseguida la vergüenza en cuanto se ponían el casco y el arnés.

Por si esto fuera poco, Edurne Pasaban acudió al recinto para firmar autógrafos y sacarse fotos con sus fans. Y es que en el mismo escenario también se había preparado una exposición sobre la alpinista española y sus logros.

Una imitación de campo base, nieve de poliespán, material de montaña y la voz de Edurne Pasaban hablando de sus inicios en el alpinismo, desde los Alpes y los Andes hasta el Himalaya.

Además, 10 afortunados ganadores tendrán la posibilidad de pasar un día en la montaña con la tolosarra.

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