Paisaje montañoso
Paisaje montañoso
El desarrollo sostenible, es un concepto que desde la aprobación de la agenda 21, suscrita en Junio de 1992 en Río de Janeiro por 179 países de todo el mundo, engloba toda una serie de actuaciones de carácter transversal con un fin especifico, la conservación, regeneración y adecuada gestión de los recursos naturales por parte del “hombre” como usuario final de estos bienes. En esta Agenda 21 por la sostenibilidad, el capítulo dedicado a la lucha contra la deforestación y la conservación y regeneración de los ecosistemas, tienen una especial atención y prioridad, como parte de una política enfocada a la lucha contra el Cambio Climático.

Las áreas montañosas, sufren con especial virulencia esta agresión continuada por parte de diversos actores, tanto medioambientales, como humanos. La contaminación de los ecosistemas, la deforestación de nuestros bosques, la utilización sin control de elementos químicos para la erradicación de flora supuestamente perjudicial o no autóctona en nuestros espacios naturales, el vertido en los cauces de los ríos de contaminantes, fertilizantes o residuos no degradables, todas estas prácticas abusivas y altamente dañinas para el equilibrio natural de nuestro entorno, amenazan al conjunto de las especies que componen nuestro medio natural.

Se calcula que un 54% de los incendios que se producen en nuestro territorio son provocados por la acción voluntaria del hombre, tan solo un 8%  tienen como causa factores naturales -rayos, auto combustión, otras causas- , mientras que el 38% restante, obedece a causas desconocidas, entre las cuales se pueden incluir desencadenantes de orígen humano. En un interesantísimo informe publicado en agosto pasado por Greenpeace España, que lleva como título, “El Futuro en LLamas, Cámbio Climático y evolución de los Incendios Forestales en España”, la organización ecologista, reflexiona sobre la impunidad y evolución crecientes de los incendios en nuestro país, aportando una serie de datos y proyecciones escalofriantes, finalmente ofrece una serie de propuestas para tratar de frenar o paliar en la medida de lo posible, estos desasosegantes siniestros.

No solamente las campañas anuales contraincendios que se desarrollan en nuestro país, con resultados crecientemente positivos, deben ser la piedra angular de una adecuada política global para un presente y futuro sostenibles, la implicación de todas las Administraciones, sociedad civil, y organizaciones de todo tipo, pueden y deben asumir , desde primas diferentes, la lucha contra la degradación de nuestro entorno.

España, firmante del Protocolo de Kioto, en su plan estratégico para el quinquenio 2008-2012, asume una rebaja media del 22% global en emisiones  de CO2 a la atmósfera, objetivo que con altibajos importantes, está en riesgo de incumplimiento cuando ya se ha transcurrido  más de 1/3  del tiempo fijado para el cumplimiento del objetivo.

En cuanto al reto de la sensibilización medioambiental, aunque aún queda mucho camino por recorrer, parece que caminamos con buen pié, en la última década, se han incrementado en porcentajes sostenidos de dos dígitos, las prácticas que ciudadanos y administraciones dedicamos al reciclaje de los residuos que generamos, y al presupuesto que dedicamos para adaptarnos a los objetivos marcados por la Agenda 21 por la sostenibilidad.

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